El escenario de la Quinta Vergara le dio a NIA una entrada clara en el mapa latinoamericano. En 2025 representó a España en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar, uno de los eventos musicales más vistos de la región. Llegó como una artista canaria conocida en España por haber ganado Operación Triunfo, pero en Chile se presentó ante otro público y otra tradición festivalera. NIA ganó la Gaviota de Plata a mejor intérprete en la competencia internacional. El premio incluyó 11.000 dólares, y medios españoles y latinoamericanos señalaron el resultado como un impulso importante fuera de España. Para una cantante cuya historia pública empezó en la televisión española, Viña del Mar abrió una puerta distinta: la de un festival donde el jurado y el público pueden cambiar el alcance de una carrera en una sola noche.
NIA recuerda la música como algo que estaba en su vida desde antes de pensar en una carrera. Nació como Estefanía Correia González en Las Palmas de Gran Canaria, y ha contado que su pasión por cantar viene desde que tiene uso de razón. Cuando tenía alrededor de nueve años, su abuela notó que apuntaba maneras y la apuntó a clases de canto. Ese primer empujón no fue una anécdota aislada. Fue el inicio de una formación larga. De niña y adolescente estudió técnica vocal y música moderna, se presentó a concursos de televisión en España y más adelante entró al coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Antes de que el gran público la conociera, ya estaba aprendiendo a sostener un escenario. A los 19 años hizo el casting para el musical El Rey León y la eligieron. Se mudó a Madrid y pasó cuatro años en la producción, formándose en canto e interpretación mientras construía una vida profesional lejos de Canarias. Cuando llegó a Operación Triunfo en 2020, no apareció de la nada. Ya llevaba años preparándose para cantar frente a cualquiera.